Frater “Kaoz”, desde Aguascalientes, México, a 18 de mayo de 2026
Tesina del Primer Grado, Celador, Orden Primera del Colegio Invisible de la Rosacruz.
ריימונדו:
“Sentir la necesidad de hablar… ¿quizás no es hacia el exterior?”
Pensaba quedar en palabras adornadas hacia la multitud que no me conoce.
_Ojos que no ven, corazón que no siente._
Pero, la verdad, ¿dónde queda entonces cuando se busca ser?
Aquí, en ésta nuestra experiencia, algunos seres caminan como automatizados. Hasta da miedo verlos ir y venir cumpliendo con lo establecido, funcionando de una manera muy reprogramada. Obviamente jamás retarían al sistema.
¿Dónde sería más conveniente la transformación: interna, o de los defectos por cualidades?
Algunas más fáciles de cultivar que otras, pero ojo: aquí todo es esencial.
No podríamos dividirnos como buenos de aquellos, por así decirlo, los malos, cuando todo mal nace de la ignorancia. Aclarando que muere cuando ésta es dejada de lado por el conocimiento que hay en nuestro interior, en cuyo caso es un cúmulo de cualidades que hemos despertado como puente a esa comunión con nuestro ser interno.
Claro que dicho cometido no se logra sin la comprensión, de por medio, de algunos aspectos dentro y fuera de nuestro ser, así como del universo. Mismos, éstos, que, para ir ascendiendo por medio de la realidad, es a través del cambio de la percepción o cambio de paradigma en cuanto a la observación que se tiene sobre nuestra realidad y nuestro interior, o la forma en la que nos miramos desde lo que tomamos como real de nuestra personalidad.
Mismo caso que también habría de diferenciar, cuando se comprende el miedo que desprende la personalidad al sentir el padecimiento de la muerte. Mismo fenómeno que se tendría que estudiar con esa libre comprensión, sin llegar a tomar de forma literal, siempre, aquello que tiene otros matices. Entre eso: atender la diferencia entre lo exotérico y esotérico como algo básico para poder entender las diferentes dimensiones a abordar, desde la comprensión de sus diferencias, como lo es nuestro ser desde lo interno y externo.
Nuestra forma en la que nos movemos determinará la realidad que se manifiesta. Entonces, desde el principio, el cambio de defectos sería un puente inmediato a la calma que tanto se añora en esos momentos donde el alma-personalidad es abatida con el miedo de qué será mañana con lo de la renta o la comida.
Porque la búsqueda siempre será interna como primera parte, para no descartar el funcionamiento de este nuestro mundo que, como tal, no es bueno o malo con nadie. Solamente nuestra observación sobre el mismo nos permite ser influenciados por las acciones que normalmente tomamos.
Es decir: mientras veamos con odio, avaricia, coraje, envidia, etc., la realidad siempre mostrará la reacción de dicha acción que es hecha por nosotros mismos.
En último caso, qué tranquilidad se obtiene cuando se comprende que no hay mal que no venga con un millón de bienes.
Es decir, nuestra ignorancia podría habernos dado la mayor de las arrastradas, pero el premio es la sabiduría que toma forma muy a lo lejos, donde cada lágrima es parte de dichos cimientos. Veámoslo sin rencor, con una sonrisa en el rostro, como una broma pintada de mal gusto pero que en realidad siempre procuró nuestro bien.
La vida, cuál cubo de Rubik, es bella porque, después de cada estrago, realmente lo ves. Ahí nace la felicidad con la experiencia obtenida de esos pequeños detalles que no tienen que ver con lo material, que tampoco es malo. Solamente se tendría que ser muy discretos, porque si nos ponemos a pensar sobre nuestros cambios, es realmente fácil darnos cuenta de qué adolecen nuestros semejantes, “aunque en lo que debemos fijarnos es en qué adolecemos nosotros”.
Y llegar a ésta comprensión es tan necesaria porque nos facilita la humildad necesaria para funcionar ésta, nuestra época, en éste nuestro mundo, que bien sería una película a modo de escuela que se repite por generaciones desde nuestro comienzo como humanidad.
Es hermoso saber que muchas de todas esas civilizaciones lograron integrar la conciencia como algo tan fundamental para nuestra especie. Aún se crea o se imagine su fin, es algo que no nos concierne. Como en la mayoría de los casos, el entrometernos en cualquier aspecto con alguien, algo, grupo o sistema, todo en función de algo merece un respeto como tal. Porque fue nuestra cuna: ahí dimos nuestros primeros pasos en la ignorancia, en el error, en olvidar quiénes somos, en caer para volver por medio del amor a nuestros semejantes sin distinción alguna. Aún sean de Marte, son tan importantes como lo es Dios en nuestro corazón y mente.
Respetando así, con la verdad, nuestras acciones en todas sus variantes y aspectos. Recordando quiénes somos y cuál es nuestro propósito como templo de nuestro Señor Jesucristo, quien mora en nuestro templo mismo que debe ser cuidado con una mayor conciencia. Porque es tan valioso que no podríamos imaginar. Porque podríamos ser como dioses, aprendiendo a ver entre quienes tienen un saber y quienes te quieren vender los saberes.
Porque todo conocimiento está dentro de nuestro ser: ahí nuestro Maestro Interior. Porque la verdad es diferente para cada ser. No habría una guía como tal, más la observación de uno mismo ante este tipo de funcionamientos como lo es la mente, el corazón y nuestro hermoso ego. Lo digo de un modo cariñoso, pues es lo más cercano a una ayuda de primer nivel, como si tuvieras un mejor amigo que te ayudara cuando le pidas, en lugar de usarlo para lastimar a los demás con una palabra hiriente o simplemente haciendo de tu ego un dolor de cabeza para todo ser vivo.
Cuando también, como en mención de los cambios, hay necesidad de darle los reajustes necesarios, mismos que nacen de la comprensión sobre lo que nos daña o no comprendemos, actuando en ese modo salvaje o piloto automático. Digámoslo así: hay que morir para vivir, y lo que se muere es nuestro viejo yo o la ignorancia que nos hacía de villano escondido en nuestras acciones, como un autosabotaje.
Por eso el cambio diario y a cada momento, en una conciencia que esté en conexión con nuestro parecer y pensar. Ahí donde la humildad nos posiciona, claramente tendremos el fruto de la tranquilidad en una vida tan turbulenta. ¿Por qué lo digo? Pues re fácil: porque volvemos al inicio. Un cambio de actitudes, de observación, de paradigmas, de una fe muerta por una vida de volverse un investigador del mundo interno, en lugar de las grandes estanterías que abordan lo externo.
Mencionando que son de igual importancia, pero por desgracia si se comienza por ese lado no se comprenderá nada, porque se necesita tener la lupa de dichas comprensiones para poder ver los tesoros que antes podríamos haber visto sin poderlos tomar. Simplemente una gnosis nos da las claves en su totalidad para la totalidad de preguntas que nacen en el ser.
Porque conectas espíritu con materia. Porque unes la noche con el día. Porque haces el amor y no más la triste guerra.
La verdad sí que nos hace libres. El problema es aprender a ver cómo se hace y dónde está la bolita. Porque “camarón que se duerme se pierde de la gnosis”. Sin embargo, el mensaje, cuando nace la necesidad, es con el ejemplo. Pero sin dichas preparaciones nos volveríamos bocones de algo que jamás nadie nos va a escuchar de buena gana.
La búsqueda, siendo meramente individual como personal —valga la redundancia—, intransferible. Solamente quienes tengan ojos para ver, verán; oídos para oír, oirán. Y esto es así porque hay un tiempo para todo, dice el Señor. Mientras yo, pensando en la libertad que nos regala el conocimiento divino, que no es como te lo pintan: aún es más hermoso, porque no hay engaños. Al menos a tus ojos no más engaño.
Y aunque no veas nada, todo está ahí, porque también se mira con el alma, con la mente y con el corazón. Hacernos conscientes de nosotros en todas sus variantes, además de longevidad, nos da la oportunidad de continuar con nuestra búsqueda, que más bien sería seguir yendo a nuestro colegio hasta dicha graduación, mientras se persigue la acumulación de experiencias de manera consciente.
Porque de ésta manera, al estar prevenidos con lo que nos puede acontecer, hay sabiduría para tomar las mejores decisiones que nacen de nuestro ser interno. Bendita intuición, que sin ella podríamos simplemente no estar aquí. Veamos que aunque existan muchos lugares con nombres y con una verdad que solamente ellos tienen, la verdad verdadera nace y duerme en cada ser. No existe lugar físico para tomar un conocimiento como igual.
Sin embargo, ¿de qué nos sirve el conocimiento cuando no se hace para bien? Realmente de nada. Entonces, entre más se sabe, se tiene que sentir empatía y amor por nuestros semejantes, ya que juntos hacemos la fuerza. Y la división de ideales, así como de los pensamientos, hace que esto se vea como un pastel de mil hojas, donde la verdad también es diferente, única, y hasta con los peores matices, o viceversa, en un: todos contra todos, poniendolo todo de cabeza.
Quizás nuestro mundo interno estaba así, que después que modifiqué lo que tenía afectando mi sistema —es decir, la forma en que tomamos la vida y sus experiencias— pueden determinar una calidad de vida muy mala, y todo a causa de la ignorancia. Mientras escucho por ahí: “pensar es de inteligentes”, “leer es para quien no tiene una vida social”, etcétera. Dicha división de pensamiento supone una jerarquía en la sociedad donde la mayoría cree estar en lo correcto, en la verdad, en lo _cool_.
Pero eso solamente lo sabes cuando se llenó el vacío que no se llena con nada en cuestión de materia. Es decir, cuando escuchas la sonrisa de un pensamiento —sí, como dije, un pensamiento—, tu cuerpo vibra, hay calma porque hay comprensión. Se entiende la diferencia entre materia, cuerpo y mente, alcanzando la libertad del libre albedrío: elegir lo correcto por encima de la verdad ajena, respetando las decisiones de los demás con el enfoque en nosotros.
Solamente así saldremos del crisol de una metamorfosis crística. Ahí donde el ejemplo hablará con el ejemplo del ser que nace de dicha transformación. Vivamos sin miedo, pero sobre todo vivamos para nuestro Señor Jesucristo, ahí en nuestro corazón.
Y siempre recordando que “Todos somos uno” y que la reprimenda debe de ser hacia nosotros y, nunca, hacia nadie externo porque debemos aprender a ver la viga en nuestro ojo antes que fijarnos en la espiga que pudiese haber en los ojos de los demás.
Que las Rosas florezcan en vuestra Cruz
ריימונדו: